Tratamiento postural en el paciente con ictus

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El ictus es la tercera causa de muerte en países desarrollados. Su relevancia también se debe a la invalidez y dependencia que produce. Puesto que se trata de una patología común es interés de todos conocer ciertas pautas sobre la misma.

Según la OMS el ICTUS o enfermedad cerebrovascular se define como la afectación de un área del encéfalo de forma transitoria o permanente por una isquemia o hemorragia y origina en muchos casos el síndrome hemipléjico.

Los síntomas invalidantes más frecuentes son:

  • Parálisis,
  • Trastorno de la sensibilidad,
  • Alteración del esquema corporal,
  • Trastornos de la percepción de la vertical,
  • Trastornos posturales, del lenguaje, psicológicos y de las funciones mentales.

Es de gran importancia plantear un tratamiento postural precoz en pacientes hemipléjicos. Favorece la recuperación motora y funcional además de prevenir complicaciones como el hombro doloroso, pie equino, las propias del síndrome de inmovilidad y el establecimiento de una hipertonía.

En la fase aguda, el paciente hemipléjico pasa la mayor parte del tiempo en la cama. Si adopta posturas incorrectas, no sólo aumentará el tono, si no que perderá amplitud articular y aparecerán complicaciones típicas del encamamiento. De ahí la importancia de un correcto tratamiento postural en la prevención de las complicaciones.

A continuación se detallan algunas pautas a tener en cuenta en el tratamiento postural del paciente hemipléjico:

  • El lado afecto es el que debe recibir la mayor carga de estimulación. Para ello no lo pondremos cerca de la pared (donde la actividad es mínima); se le hablará siempre por ese lado afecto para que el paciente trate de girar la cabeza hacia ese mismo lado.
  • La cama ha de estar colocada horizontalmente y sin levantar la parte distal (piecero).
  • La posición de semisentado o semitumbado debe evitarse ya que esta posición favorece la aparición de reflejos y aumenta el tono de los flexores de miembro superior y extensores de miembro inferior. Favorece también la aparición de úlceras por presión (UPP).
  • No colocar nada en la mano afecta (como pelota, rodillo…) ya que la influencia del reflejo de prensión palmar hace que la mano se cierre ante un objeto ubicado en la palma.
  • Colocar al paciente alineado en la cama.
  • Se usarán almohadas para mantener el cuerpo en la posición deseada.
  • No colocar ninguna presión en la planta del pie pues esto favorece la aparición del pie equino.
  • Realizar cambios posturales del paciente cada 2-3 horas, aumentando el intervalo de tiempo paulatinamente hasta alcanzar la rutina normal. Es necesario estimular la sedestación y bipedestación precoz.
  • El uso del cabestrillo se recomienda en casos que exista riesgo de subluxación de hombro, pero en cuanto comience a aparecer la espasticidad se dejará el miembro libre al menos durante la mayor parte del día porque favorece patrones espásticos.

CUIDADOS POSTURALES DEL PACIENTE HEMIPLÉJICO:

  • Decúbito supino: Esta posición tiende a aumentar la espasticidad extensora. Para inhibirla habrá que flexionar la cadera y la rodilla del lado afecto mediante una almohada. La cabeza estará rotada hacia el lado afectado e inclinada hacia el sano.
  • Tumbado sobre el lado hemipléjico: es muy importante realizarla desde el inicio pues estimula el reflejo cervical asimétrico. Esta posición favorece la disminución de la hipertonía por elongación del lado afectado en su totalidad. La presión ejercida sobre el lado enfermo estimula la propiocepción. Además, en este caso, la mano sana queda libre para realizar cualquier otra actividad.
  • Tumbado sobre el lado sano: esta postura tiene el inconveniente que con el lado afectado arriba el paciente se siente más incapacitado. Esta posición debe usarse lo menos posible debido a que favorece la aparición de UPP y el aumento anormal de los reflejos laberínticos y tónico cervical.
  • Sedestación en la cama: otra posición a evitar por la dificultad de lograr una posición erguida correcta. Favorece la aparición de UPP en glúteos y coxis. Poner tantas almohadas como sean necesarias para conseguir una postura adecuada.
  • En cuanto el estado general lo permita, sentar al paciente en un sillón. Es aconsejable sentarlo varias veces en breves periodos de tiempo a dejarlo largas estancias en una posición que enfatice el tono anormal. La silla debe ser lo suficientemente alta como para permitir que las caderas, rodillas y tobillos estén aproximadamente en ángulo recto.

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Autoras:
Laura Guillén López. Terapeuta ocupacional del Centro de Día “Casa Aísa”
Mª Carmen Supervía Maestre. Fisioterapeuta del Centro de Día “Casa Aísa”