La comunidad científica está de acuerdo en que los programas de Intervención Familiar son básicos e imprescindibles en un modelo de atención comunitaria de los trastornos mentales, siendo una de las piedras angulares en su tratamiento. Desde el proceso de desinstitucionalización se ha enfatizado el rol de la familia en la recuperación del paciente ya que:
- Más del 80% de las personas afectadas con un trastorno mental viven con sus familias.
- Suelen ser la única red social que tiene el paciente para su cuidado y soporte
- Sin la figura de la familia no se podría mantener el Sistema de Salud Mental Comunitaria.
Fundación Rey Ardid, en su área de Salud Mental siempre hemos apostado por una atención basada en la “cultura de la familia”. Entendemos por “cultura de la familia” por aquellos ambientes donde una familia puede ser acogida y escuchada. La posibilidad de que los padres vengan a pedir ayuda, incluso sin que el paciente esté dispuesto a venir, forma parte de esa cultura.
Para ello, la intervención familiar es imprescindible en nuestro proyecto individual de recuperación de todas las personas atendidas. Existen diferentes tipos de intervención familiar que sirven para nuestro modelo de atención:
La intervención familiar diseñada por Leff.
Leff, Kuipers, Berkowitz, Vaughn y Sturgeon (1983) afirman que las personas con esquizofrenia son vulnerables al estrés agudo y ale estrés crónico. Ambos tipos de estrés son equivalentes en sus efectos sobre el paciente. Dentro del estrés crónico, se incluye la Emoción Expresada familiar, el mejor predictor de recaída en esquizofrenia que se conoce, y que podría caracterizarse por un estilo comunicativo del familiar con el paciente que, aunque no genere la enfermedad, influye en su curso. Para el abordaje terapéutico se diseñó un programa de tratamiento dirigido a los familiares de alto contacto con los pacientes y que consta de un programa educativo, sesiones familiares grupales y sesiones familiares individuales. Después de la psicoeducación se les ofrecen a las familias sesiones de terapia en el domicilio.
La Terapia Familiar conductual de Falloon.
Basada en el aprendizaje social, aplica técnicas para mejorar las habilidades sociales, directivas y evaluación de capacidades y déficits de cada miembro de la familia. A lo largo de sesiones conjuntas, el paciente y su familia aprenden sobre el trastorno, su tratamiento, comunicación y resolución de problemas.
El Modelo Psicoeducativo de Anderson.
Basado en el modelo vulnerabilidad – estrés, busca mejorar el umbral de vulnerabilidad del paciente y reducir el estrés en espacios protegidos, principalmente la propia familia. Este estrés sería debido a la alta emoción expresada, al igual que el modelo de Leff. Se basa en la búsqueda de una alianza terapéutica, informar al paciente y a la familia, buscar un ambiente de confianza y sin juicio, y mantener la atención institucional.
El modelo de intervención cognitivo conductual de Tarrier.
Centrado en la necesidad es de las familias y no en la reducción de la emoción expresada. Los familiares se consideran como parte del equipo terapéutico y la intervención está planificada para dotarles de las habilidades necesarias para mejorar las relaciones familiares. Comienzan con un programa educativo, seguido de una formación en manejo de estrés y afrontamiento y, por último, el establecimiento de objetivos para cada familia concreta.
La Psicoeducación Familiar Sistémica de Rey Ardid.
Basado en la Terapia Familiar, añadimos a los grupos psicoeducativos una terapia grupal en la que enfatizamos los conceptos sistémicos como la totalidad, las triangulaciones, la comunicación… para que, el grupo de familiares comprenda cómo afecta a todos cada comportamiento individual y que la familia es imprescindible en el proceso de recuperación del paciente. Gracias a intervenciones grupales como ésta, conseguimos una terapia familiar mucho más eficaz y con mayor vinculación con los miembros. Se realizó una investigación en la que los propios participantes reflejaron resultados como:
- Me pareció provechoso oír hablar del trastorno a otros familiares: Mucho 74% y bastante 13%
- Me pareció provechos escuchar a otros familiares hablar de su familia: Mucho 62% y bastante 13%
- Me he dado cuenta de que pertenecer a un sistema familiar me sirve para tener otra visión: Mucho 38% y bastante 62%
- Nos permite realizar hipótesis más útiles con cada familia.
- Y, especialmente, las familias aumentan las expectativas de recuperación en un 31%.
- Esta investigación obtuvo el I Premio de Investigación en Trabajo Social “Jane Addams” otorgado por el Colegio de Trabajadores Sociales de Aragón. Gracias a ello, fue publicado (como podéis ver en la foto) y es posible su consulta.

¿Qué debe contener un programa de intervención familiar?
En resumen, todo programa de intervención familiar debe tener:
- Un espacio para acoger a la familiar
- Explicar la enfermedad
- Reducir la Emoción Expresada
- Trabajar la culpa que pueda existir
- Mejorar la comunicación
- Mejorar la adhesión al tratamiento.
- Trabajar los límites interpersonales adecuados
- Y ampliar la red social del paciente y de toda la familia.
Para mejorar el clima familiar, disminuir la carga y el estrés y mejorar la evolución de la enfermedad, sustituyendo el círculo vicioso por este otro:
Buen clima familiar <–> menor estrés <–> mejor evolución del TMG
Es decir, la intervención familiar demuestra su máxima eficacia cuando se incluye como un componente más del programa completo de Rehabilitación Psicosocial (Vallina, Lemos, García, Roder, Otero, Alonso y Gutiérrez, 1998; Huertas, Peris, Gallach, 1995, 1998).
Si te interesa aprender sobre la intervención familiar sistémica, puedes inscribirte de forma gratuita para las I Jornadas de Puertas Abiertas del Máster Propio de Intervención Familiar Sistémica de la Universidad de Zaragoza en el siguiente enlace: https://ssiurana.wixsite.com/mastersistemica/actividades
El equipo de salud mental de Fundación Rey Ardid participará en dicho evento y podremos intercambiar opiniones.